The Bad Wife: la esposa del antihéroe

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skyler white pool

No hay que buscar mucho en la red para encontrar páginas de Facebook y artículos en los que sus autores exponen las múltiples razones por las que odian a Skyler White. Incluso, en el popular sitio uproxx, han hecho un gráfico valorando los episodios de Breaking Bad según la cantidad de tiempo en pantalla que aparece el personaje. El desprecio visceral es tal, que Anna Gunn, la actriz que lo interpreta, sintiéndose atacada en varias ocasiones a nivel personal, escribió recientemente un artículo de opinión sobre el tema en el NY Times.

Cada cosa que Skyler ha hecho, dejado de hacer, dicho o callado es un arma en su contra que automáticamente se convierte en una razón para justificar a los haters. Cada paso que da, la condena un poco más. El de Skyler no es, por supuesto, un caso aislado en la televisión. Este síndrome es extrapolable a otras famosas esposas de admirados antihéroes: Carmela Soprano, Corrine Mackey o Betty Draper. No importa que sus maridos sean sociópatas, psicópatas, adúlteros, manipuladores, asesinos, mentirosos compulsivos,  o que abusen de ellas utilizando la violencia emocional. A ellos les justificamos lo injustificable en pos de la historia. Sus mujeres son, en cambio, un mero obstáculo que se interpone en la “heroica” travesía de los protagonistas, son una fuente de conflicto mundano y no se les perdona lo que las hace humanas. Continuar leyendo

Meme: Donde dije digo…

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Haced memoria y pensad cuántas veces habéis dicho frases del tipo: “ese tipo de series no me gusta”, “la ciencia ficción no me interesa”, “mi época de series de instituto ya pasó” o  “los procedimentales son todos iguales y me aburren”. Yo muchas, me recuerdo a mí misma juzgando varias series antes de verlas basándome en mis prejuicios, en su sinopsis, o incluso por su fama de best sellers populares. Y entonces un día, por casualidad, porque no tenía otra cosa que ver, por insistencia de mi pareja, de una amiga, o simplemente para poder asegurar con argumentos por qué no me gustaba, les di una oportunidad. Esos momentos los recuerdo como las epifanías de House: descubriendo un nuevo mundo, recuperando el tiempo perdido y entrando en una especie de comunión cósmica con las personas que supieron ver sus virtudes mucho antes que yo: “tenías razón, me encanta, ¿por qué no la vi antes?”.

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