Los niños están bien (Boyhood y Mad Men)

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Boyhood es una hazaña cinematográfica que consigue capturar el paso del tiempo como nadie lo había hecho antes, retratando algo tan sencillo como el crecimiento de un niño en una familia desestruturada de clase media. Podría decir muchas cosas sobre esta maravillosa obra de Richard Linklater, pero quiero hablar sobre la persona en la que se convierte Mason y la importancia del personaje de Olivia. No revelaré escenas concretas, pero hago referencia al final, así que, si aún no la has visto y quieres hacerlo sin saber nada más, debemos despedirnos aquí.

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Una mirada feminista a las mujeres de Mad Men

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Cuando empezó a emitirse, asumimos que Mad Men simplemente nos contaría las aventuras de los genios de la publicidad de Madison Avenue en la década de los 60 con imágenes de postal de una cotidianidad con las que apelaría a la nostalgia. Como las dinámicas de las relaciones laborales y personales entre hombres y mujeres en la serie están determinadas por la sociedad sexista de aquel momento, nosotros las aceptamos como parte de la ficción, desde la comodidad de la distancia histórica que nos ofrece nuestro sofá más de 50 años después. 
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The Bad Wife: la esposa del antihéroe

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No hay que buscar mucho en la red para encontrar páginas de Facebook y artículos en los que sus autores exponen las múltiples razones por las que odian a Skyler White. Incluso, en el popular sitio uproxx, han hecho un gráfico valorando los episodios de Breaking Bad según la cantidad de tiempo en pantalla que aparece el personaje. El desprecio visceral es tal, que Anna Gunn, la actriz que lo interpreta, sintiéndose atacada en varias ocasiones a nivel personal, escribió recientemente un artículo de opinión sobre el tema en el NY Times.

Cada cosa que Skyler ha hecho, dejado de hacer, dicho o callado es un arma en su contra que automáticamente se convierte en una razón para justificar a los haters. Cada paso que da, la condena un poco más. El de Skyler no es, por supuesto, un caso aislado en la televisión. Este síndrome es extrapolable a otras famosas esposas de admirados antihéroes: Carmela Soprano, Corrine Mackey o Betty Draper. No importa que sus maridos sean sociópatas, psicópatas, adúlteros, manipuladores, asesinos, mentirosos compulsivos,  o que abusen de ellas utilizando la violencia emocional. A ellos les justificamos lo injustificable en pos de la historia. Sus mujeres son, en cambio, un mero obstáculo que se interpone en la “heroica” travesía de los protagonistas, son una fuente de conflicto mundano y no se les perdona lo que las hace humanas. Continuar leyendo