La nueva comedia de autor

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Dramas y comedias son las categorías básicas a la hora de dividir e identificar las series. Lo son cuando se entregan premios y lo son también cuando se etiquetan para orientarnos durante las temporadas de estrenos. Este sistema de categorías resulta cada vez menos efectivo, porque las convenciones hacen que esperemos cosas que las series no nos podrán ofrecer, y porque las encaja en un marco cuyas líneas en realidad están, no sólo cada vez más desdibujadas, sino que podríamos decir que son fluidas.

La comedia pura está desapareciendo. El término dramedia surgió para definir los híbridos, aquellas obras que tienen esencia cómica, aunque aborden tramas serias de forma puntual o reincidente. No sólo se usa para referirse a la ficción seriada (aunque en el cine se les suele llamar comedias dramáticas), pero se popularizó con series como Weeds, The Big C o Nurse Jackie, y últimamente se han acuñado también los términos traumedy y sadcom). Entre los estrenos de este otoño, hay tres series que sus cadenas han etiquetado como comedia o “comedy-drama“, básicamente porque de alguna forma tienen que definirlas (sobre todo a la hora de postularlas a los premios Emmy), pero si esta tendencia es el nuevo estilo de comedia, tendremos que seguir buscando términos para describirlas, de modo que sea orientativo para quien se enfrenta a la decisión de verlas o no. Las series de las que os hablo son Better Things, Atlanta y One Mississippi. Son tres propuestas muy diferentes en cuanto al tono y las historias que quieren contar. Al mismo tiempo, tienen en común que son autorales, muy personales y tienen unas premisas muy sencillas, un hecho que se demuestra cuando nos enfrentamos a la pregunta ¿de qué va?. El de qué va en este tipo de series, nos resulta inútil si queremos darle motivos a alguien para verlas, o alguien los está buscando, porque no tienen grandes conceptos, son simplemente series de personajes: personajes muy concretos, en un momento concreto de sus vidas. Quizá Slice of life, usado para definir obras que cuentan experiencias del día a día, pedacitos de vida, es el término que mejor las define hoy.

Better Things va de una actriz divorciada que tiene 3 hijas a su cargo; Atlanta va de joven negro buscándose el pan, sin tramas de crimen organizado; y One Mississippi va de una mujer que ha encadenado una serie de desgracias. No son series para vender con un tagline. Transparent, otro ejemplo de estas nuevas comedias, puede venderse con una frase; pero para hablar de series como estas que hoy os recomiendo, casi que tenemos que construir un hipertexto relacionando referentes a los que se parecen y de los que difieren. Como premisas pueden no parecer muy estimulantes, pero las pequeñas historias que construyen, mostrándonos el (su) mundo a través de sus vivencias, sí lo son, y hacen que sintamos que estamos ante unas obras con una honestidad que nos atrapa con más fuerza que cualquier punto de giro sorprendente. Las situaciones que nos cuentan son tan cotidianas y corrientes, que son extraordinarias, y lo son por el punto de vista con el que guían nuestras miradas.

Muchos hablan de una burbuja seriéfila que está a punto de explotar; yo, por el contrario me siento como una niña viendo con ilusión un espectáculo de pompas de jabón. Ni siquiera se me ocurre pensar en que pueden romperse, sólo disfruto con sus formas y con cómo se reflejan en ellas los colores, porque esa burbuja es la que permite que hoy podamos tener la opción de ver series protagonizadas por personajes como estos, que hace unos años no habrían sido aprobadas por ninguna cadena. Los mejores dramas de hoy son las comedias de 30 minutos.

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