Una mirada feminista a las mujeres de Mad Men

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Cuando empezó a emitirse, asumimos que Mad Men simplemente nos contaría las aventuras de los genios de la publicidad de Madison Avenue en la década de los 60 con imágenes de postal de una cotidianidad con las que apelaría a la nostalgia. Como las dinámicas de las relaciones laborales y personales entre hombres y mujeres en la serie están determinadas por la sociedad sexista de aquel momento, nosotros las aceptamos como parte de la ficción, desde la comodidad de la distancia histórica que nos ofrece nuestro sofá más de 50 años después. 

Podríamos llegar a pensar que estamos en posición de ver muchos de los temas sociales y de género que allí se abordan como una lucha superada por generaciones anteriores. Pero la realidad nos recuerda que todos ellos siguen entre nosotros, con otros nombres, nuevas olas que afectan la marea de nuestras relaciones y nuestra vida en sociedad.

Y es que muchas obras que reproducen el pasado suelen convertirse en conversaciones relevantes sobre el presente. Las buenas obras al menos. Mad Men habla sobre nosotros y nuestro ahora a partir del presente de sus personajes. Temporada a temporada, ha ido construyendo un complejo tejido emocional a través de reflexiones sobre temas que siempre estarán vigentes, como la búsqueda de la realización personal, el descubrimiento de quienes queremos ser, qué es lo que representa la idea de felicidad para cada uno de nosotros y, como decía Peggy Olson, el hambre por conectar con otros. Temas universales e inherentes a la naturaleza del ser humano con los que todos nos podemos sentir identificados.

[Este artículo lo publiqué originalmente en la revista Fuera de Seriespuedes seguir leyéndolo aquí]

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