Orange is The New Black

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La época de primavera – verano de este 2013 ha sido la verdadera navidad seriéfila: Top of The Lake, The Americans, Rectify, The Fall y la última maravilla: Orange is The New Black. Joyas de todos los tipos y para todos los gustos. Conmigo acertaron de pleno.

Creada por Jenji Kohan (Weeds),  y basada en un libro del mismo nombre escrito por Piper Kerman, quien figura como asesora en la serie, Orange is The New Black es la sorpresa del año. Fresca, divertida, emotiva, inteligente, corrosiva y tierna. Una serie con personajes muy bien dibujados, que despiertan el interés y, lo más importante, que quieres conocer más. Episodios con ritmo y sentimiento, muy bien dirigidos, el tercero de ellos con Jodie Foster detrás de la cámara, y actuaciones en estado de gracia. Unos diálogos inspiradísimos y llenos de frases para retumblear (soy una firme creyente de que la calidad y trascendencia de una serie es directamente proporcional al promedio de GIFs potenciales por episodio).

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Nuestra protagonista es Piper Chapman (Taylor Schilling, Mercy) una treintañera que compra en Whole Foods, ve Mad Men y escucha NPR (en Girls también hacían referencia a esta emisora, particularmente a Fresh Air, un gran programa, por cierto). Piper comercializa jabones artesanos y está prometida con Larry, un chico que la quiere. Es rubia, guapa, ha recorrido mundo y tiene estudios. Una niña bien, como dirían en mi pueblo. Privilegiada en todos los niveles y que, como todos, toma malas decisiones en su vida. Por cosas que ya os contarán en la serie, Piper entra en Litchfield, una prisión femenina, a cumplir una condena de 15 meses. Ahí empieza la serie y ahí empieza la magia.

Orange is The New Black no se centra en Piper, aunque seguiremos su viaje de adaptación, crecimiento y, sobre todo el más importante, el de autodescubrimiento y la independencia. Orange no es la historia de una chica que aprende a sobrevivir en la cárcel, es la historia de todo un grupo de mujeres a quienes la serie respeta y tiene mucho cariño. A través del uso libre de flashbacks, que no siguen una estructura fija de episodios, vamos descubriendo no sólo el pasado de Piper, sino también el del resto de mujeres que conviven con ella en prisión. Consiguen contarnos sus historias vitales con dos o tres escenas, nos transmiten sus motivaciones y cómo llegaron allí con par de pinceladas. Lo grandioso es que no hace falta más. Lo mejor, es que nos dejan con ganas de más.

Una monja activista, un bombero transexual, un disfuncional dúo de madre e hija, una friki de Jesucristo, un ama de casa asesina; latinas, rusas, negras, blancas, jóvenes y viejas. Claudette, Red, Nicky, alex, Nara, Morello, Poussey, Crazy Eyes, Taystee, Sophia… Mujeres de todas las razas y edades. Mujeres que han tomado malas decisiones en sus vidas y que podrían ser cualquiera de nosotros. Mujeres que han estado atrapadas y, que de una forma extraña, ahora son libres para buscar quienes son en ese espacio cerrado.

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La historia de Orange is The New Black no está construida para que empaticemos con sus personajes por compasión. Aquí violar la ley no es cool, los errores tienen consecuencias, nos alejamos del estereotipo del antihéroe. Su encanto radica en la humanidad que se respira. Los personajes son personas y la serie tiene corazón porque está hilada con sentimientos. Hay drama, conflicto, peligro, romance, traición y mucho humor. Pasa del drama al momento cómico con maestría y delicadeza. Y subvierte nuestras expectativas sobre el drama carcelario. Tal como muestra el giro del momento destornillador en uno de los primeros episodios, es sencillamente genial.

Los episodios duran una hora, pero tienen el espíritu de la mejor dramedia. No sabría decir exactamente porqué Orange tiene esa sensación de frescura tan marcada, porque en el fondo hay en ella muchos elementos familiares. Empezando por la historia, ya marca de la casa Kojan,  protagonizada por una una mujer blanca de clase media alta que se ve inmersa en una historia que protagonizaría normalmente un hombre. No es la primera serie ambientada en una prisión. Ni siquiera es la primera serie ambientada en una prisión femenina. Lo que sí sé es que al acabar la serie no sólo sabes que has pasado un muy buen rato, si no que tu tiempo ha estado bien invertido. Te queda la sensación de que has visto algo que no habías visto antes, algo que has disfrutado a todos los niveles, y ya sabéis que esa sensación no es muy común y cuando la sentimos hay que atesorarla.

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Encontrar buenos personajes femeninos en cine y televisión es una tarea difícil y poco satisfactoria. Por suerte, en Orange tenemos un plantel eminentemente femenino, los hombres de la serie podemos contarlos con los dedos de la mano. Eso ya es una novedad y, en este caso, está muy bien explotada, porque las dinámicas femeninas permiten construir tramas con nuevas miradas alrededor del romanticismo, la amistad, el sentimiento maternal, familiar o tribal y permite tratar la sexualidad con una naturalidad pocas veces vista en televisión. Los hombres de la serie, como en la vida misma, ostentan el poder y pueden considerarse los villanos de la historia, pero en esta primera temporada, no nos centramos en ellos, nos dedicamos a conocer a las mujeres, y ellos, con sus abusos, quedan casi en un segundo plano.

Acabé la serie en tres sentadas a través de Netflix que ha empezado su andadura en la producción propia con un catálogo propio de canal de cable, pero de ninguno en particular. House of Cards y Hemlock Grove podrían emitirse en HBO, Arrested Development podría emitirse en FX y con Orange is The New Black lo primero en lo que pensamos es en Showtime pero, por su calidad, encaja en la parrilla de cualquiera de los canales de cable más prestigiosos. Algunas jugadas le saldrán a Netflix mejor que otras, pero sus apuestas son sin lugar a dudas muy interesantes y, digan lo que digan, ha entrado pisando fuerte en la industria consiguiendo nominaciones para House of Cards en los premios Emmy.

Qué se considera televisión y cómo se consume ya no lo determinan los anunciantes. Con Orange is The New Black Netflix ha entrado en el olimpo de los grandes. ¡Viva el binge watching!

Nos vemos en la segunda temporada, chicas.

5 comentarios en “Orange is The New Black

  1. Y las senstadas bien podrían haber sido 2 sino hubiera trabajado el domingo, día para el que te obligué a dejar el último episodio :P

    De lo mejor que hemos visto este año. No sé si lo mejor, pero desde luego el disfrute, la emoción y la conexión que he tenido con esta serie, no la he tenido con ningún otra, creo. Y es gracias a lo que tú dices, los personajes y lo mucho más que quiero saber sobre ellos, lo mucho que anhelo un flashback de algunos de los que no han tenido oportunidad…

    Cómo nos gusta lo que nos gusta.

    :*

  2. La tengo toda bajada, lista para verla. Estaba esperando encontrar el momento porque eso de que los episodios no sean de 20 minutos (algo que me extrañó en un principio, no sé por qué) te pone más difícil eso del ‘venga, ahora’.
    Pero tras leer tu post, tengo muchas más ganas todavía de ponerme con ella. Será este finde.

  3. ARGH! Había dejado un comentario y se me ha borrado al publicar. Bueno, decía que la he terminado hoy mismo. Que me ha encantado, que las amo a todas menos a la fanática religiosa de los dientes podridos. A esa la odio. Me ha emocionado en muchos momentos, sus diálogos son geniales, y trata temas muy globales como el sexo, la familia, las drogas, el racismo, el aborto, la religión… desde un punto de vista diferente a lo que estoy acostumbrada. ¡Y menudo final! Estoy deseando de que vuelva y acabo de terminar… voy a pasar el mono.

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