Dead Man Walking

Walter White cumple 50 años y no hay nada en su entorno que invite a la celebración. Trabaja por las mañanas como profesor de química en un instituto, y por las tardes, en un lavadero de coches del que sus alumnos son clientes. Skyler, su esposa, está esperando un bebé no planeado, y su hijo adolescente tiene una discapacidad física. Como ya se sabe, todo lo que pueda ir mal siempre irá peor, así que a Walter, que no ha fumado en su vida, le diagnostican un cáncer de pulmón inoperable.

Saber que morirá de cáncer no le hace pensar en recuperar el tiempo perdido, ni en hacer lo que nunca hizo. Todos los sueños que una vez tuvo se evaporaron, y ahora ya está demasiado cansado para soñar, ni siquiera recuerda cómo hacerlo. Su única preocupación en este punto, es el futuro económico de su familia. Todo a su alrededor invita al drama, pero Walter decide interpretar, a su manera, una serie de señales que recibe de su entorno y encuentra la clave para conseguir su objetivo: mucho dinero en efectivo en el menos tiempo posible. ¿Cómo? haciendo lo que mejor sabe hacer: química. Walter se convierte en fabricante de metanfetamina, proyecto en el que tendrá como aliado a Jesse, un ex estudiante suyo, un pequeño traficante y drogadicto, igual de perdido que él.

Ese es el punto de partida de la serie, pero eso no es Breaking Bad.

Breaking Bad es la historia de un padre y esposo que decide invertir sus últimos días haciendo algo que le permita pagar sus facturas médicas y garantizar el futuro de su familia. Algo que es peligroso y es ilegal. Pero hacer lo correcto, nunca le recompensó en el pasado. Su vida es gris desde hace décadas y no tiene nada que perder. Su decisión es cuestionable, pero no por ello deja de ser valiente, así que a pesar de las implicaciones morales de su decisión, Walter decide que vale la pena el esfuerzo, y el riesgo de llevar una doble vida. Un sacrificio por el cual no recibirá ningún reconocimiento, porque para todos, Walter seguirá siendo el hombre débil y patético que siempre ha sido. Walter es un héroe anónimo, un héroe con máscara antigás.

Walter es un dead man walking que encuentra en su nuevo proyecto una energía vital que nunca conoció. Encuentra por fin algo en lo que es mejor que nadie, algo en lo que no tiene competencia, algo que esta vez no permitirá que le quiten. Como buen químico experimenta con el método de ensayo y el error. Después del duro proceso de aprendizaje, encuentra la forma de enfrentarse a las consecuencias de sus acciones, se acepta a sí mismo, descubre de lo que es capaz y lo hace sin miedo. Por eso, aunque en un principio se ve arrastrado por los hechos, acaba por convertirse en un actor premeditado, y lo disfruta. Walter se mueve con una inquietante precisión entre la delgada línea que separa al antihéroe del villano. Walter White pone en tela de juicio cualquier escala de valores, su moral llega a ser más turbia que la de Tony Soprano y Vic Mackey, juntos.

Sólo os estoy hablando de Walter, pero en Breaking Bad todos los personajes están dotados de matices, son complejos y únicos, todos cargan con sus demonios particulares. La vida de todos ellos cambia por completo desde el momento en que entran en la espiral walteriana. Porque en Breaking Bad todo está perfectamente conectado, cada pieza encaja en el engranaje de una máquina creada con un objetivo que se pervierte mientras más tiempo está en funcionamiento. Una máquina que está en constante evolución y que está condenada a autodestruirse.

En Breaking Bad es importante lo que se nos cuenta y cómo se nos cuenta, sus guiones están escritos con una destreza extraordinaria, sus episodios tiene los cold opensmás arriesgados y deliciosos de la televisión. Su fotografía, la paletas de colores, sus encuadres imposibles, la realización y el montaje, son dignos de todos los premios existentes y también de aquellos que aún no han sido creados. Pero además de la historia y de las formas que elige para contarla, su mayor grandeza está en su efectividad a la hora de atraparnos como espectadores. Breaking Bad nos hace perder el aliento, detiene las pulsaciones de nuestro corazón y nos retuerce el estómago. Aún en sus momentos más tranquilos dispara nuestra adrenalina, porque no podemos deshacernos de la sensación de que siempre está pasando algo inquietante, no podemos evitar la tensión que produce la certeza de que lo que estamos viendo no puede acabar bien.

Breaking Bad mezcla la calma tensa de nuestro cuerpo con dosis de humor negro, un humor tan oscuro que nos hace sonreír de forma macabra. Es un cóctel adictivo que nos ata a nuestro sofá con sogas hechas de incomodidad, y no tenemos ninguna intención de desatarlas. Breaking Bad es una droga tan perfecta como las rocas de cristal azul que fabrica Walter, una vez la pruebas no puedes dejarla y ninguna otra droga conseguirá igualar, ni siquiera parecerse al efecto que ésta te proporciona.

No soy la primera persona que os dirá que Breaking Bad es una maravilla absoluta, y tampoco seré la última. Si ya las visto, sé que has estado asintiendo, mientras me lees con tu sombrero negro puesto. Si aún no te has decidido a verla, o si viste un par de episodios y no tienes ganas de retomarla, ahora mismo sólo soy una persona más que intenta taladrar tu cerebro. Debes saber que lo hago por el placer seriéfilo que proporciona compartir un descubrimiento tan satisfactorio, que me sentiría sumamente egoísta si no te invito a probarlo.

Al menos tengo que intentarlo, y si tú finalmente te decides a hacerlo, sé que vendrás aquí, o abrirás tu Twitter sólo para escribir Pollos. No hará falta más, todos compartiremos tu epifanía.

14 thoughts on “Dead Man Walking

  1. A mí me enganchó desde el comienzo, todas estas series, Los Soprano, A Dos Metros Bajo Tierra, o Breaking Bad, la mafia, la funeraria, y el tráfico de drogas acaban siendo secundarios, un escenario donde pasan otras mil historias personales que son de verdad las que acaban convenciéndote de que son una gran serie.

  2. Pues completamente de acuerdo en todo lo que dices. Y sobre todo respecto a la fotografía y paleta que estan utilizando. Todo en Breaking Bad me recuerda, en cierto modo, al gran cine de los 70 y principios de los 80, a un Michael Mann de barrio (por la escala de lo que se cuenta, no por otra cosa) pero mas estilizado y puñetero, mas de patada en salva sea la parte. Si acaso añado un matiz más, que es probablemente lo que mas me ha fascinado de la serie, y es el propio Walter. No tanto por el hecho de su dilema moral o de hasta qué punto su fin noble justifica los medios, sino porque ese mismo fin ha acabado, creo yo, convirtiéndose en una excusa. Walter se esta dedicando a crear la droga más adictiva posible… con una excepción. La que le ha enganchado a él mismo. A medida que avanza la serie se habitúa más y más a tomar aquello que quiere, a no admitir impedimento ninguno. Walter, poco a poco, se ha vuelto adicto al poder y al mal (por muy ingenuo que suene). Se ha enganchado a ser el villano, y su transformación de fofo profe de química a sosias de Lex Luthor es hasta física (y explícita, que Jesse hasta se lo dice en un momento dado). Y eso, la naturaleza seductora del mal en su faceta mas cruda (que al fin y al cabo anida en el propio Walter) es lo que hace que me rinda de modo definitivo a esta SERIACA.

  3. Grandisimo artículo para una aun mas grande serie.
    Yo soy de aquellos que según lo leia iba asintiendo, ya me toco ser de los que un artículo lo convencio de verla, con el de adriii.
    No se como voy a esperar a la cuarta.
    Aun queda demasiado tiempo.

  4. “Su moral llega a ser más turbia que la de Tony Soprano y Vic Mackey, juntos”

    Yo creo que una de las claves de la fuerza de la serie radica ahí. Es una serie que pone la bondad o maldad de las decisiones de los personajes en primer término.

    Walter sufre por lo que va haciendo y, conforme avanza la trama, vemos cómo se le van acabando las coartadas morales. Como bien dice David Baldeón, se ha vuelto un adicto al poder. Él, que era un don Nadie, un perdedor, un superdotado que simplemente daba clases de Química. Él, que ahora es uno de los hombres más poderosos de la zona.

    Por eso no acepta determinadas ofertas en el final de la tercera temporada, precisamente.

    Y lo dicho sobre la complejidad moral es aplicable a Skyler, a Jesse y casi hasta a Mike y Saul, tipos inicialmente sin mucha carga aparente de profundidad.

  5. Brillante, Valentina. Las frases que resaltas en negrilla son las mismas que resltan en mi mente luego de leer el post.

    Me encanta leerte además porque tú, como yo, disfrutas cuando algo está bien realizado y Breaking Bad lo está. He tenido que parar y volver a ver secuencias por disfrutar mejor de su enorme montaje y su intuitiva dirección de cámaras. Es una delicia. Sin contar lo bien escrita que está, obvio.

    Y qué gran señal distintiva tenemos. Cada vez que alguien twittea POLLOS, los que sabemos la maravilla que es Breaking Bad, no podemos hacer otra cosa que aplaudir.

    Como aplaudo yo ahora a este post.

  6. “Walter se mueve con una inquietante precisión entre la delgada línea que separa al antihéroe del villano”

    Destaco esa frase de todo tu post porque creo que define perfectamente una de las cosas que más me gusta de la serie y es la evolución de todos los personajes. Walter ha cambiado tanto que admiro el peligroso camino al que los guionistas lo han llevado, rozando (o quizá ya ha traspasado) la línea de villano. Y me encanta. Me encanta que en la primera temporada le amaba por ser el héroe que en la primera temporada y le amo ahora por ser el villano que es.
    Ah. Breaking Bad. Qué buena eres.

  7. Breaking Bad…¡Seriaca!
    Que gusto da leer sobre una serie tan buena, y que además nos trae un post tan bellamente escrito (y cierto todo él).

    ¡Saludos!

  8. @David Baldeón: Es muy cierto lo que destacas, el fin se ha convertido en su excusa y se ha vuelto adicto al poder, después de todo es algo que nunca antes había probado y ahora le da cierta razón de ser a su vida.

    @Nahum: Sí, todos los personajes son complejos, Mike y Saul tienen por ejemplo, un fascinante sentido de la lealtad. Y Skyler… qué temporadaca nos espera.
    @Antara: Gracias por tus palabras. Yo no me cansaré de reconocerlo, pero tal como dices cuando una serie además de tener una buena historia y/o buenos personajes, está bien realizada, el disfrute se multiplica, Breaking Bad es una maravilla.
    @Adri: Walter es fascinante, pero lo es él y lo son todos, el trabajo de escritura de Breaking Bad es admirable.

    @OsKar108: @watanabe: @Pieman815: @satrian: Gracias por vuestros comentarios, a seguir disfrutando de Breaking Bad ;) ¡Pollos!

  9. Una fantastica serie que no se como no ha tenido mas audiencia. Yo la tengo bajada y la sigo en los momentos en los que mi mujer no está. A ella no se porque no le gusta nada, creo que es porque ella vio el capitulo de la primera temporada donde descuartizan al traficante de drogas.
    Bueno, a mi me parece fantastica.

  10. Volví a este post para agradecerte por hacerme llegar a esta gran serie, de las mejores que vi. No puedo esperar a que salga la nueva temporada.

    Por lo pronto voy a seguir otra de tus recomendaciones y empezar a ver the wire.

    Saludos desde Argentina, espero que empieces a postear más seguido, es un placer leerte

  11. Pingback: The Bad Wife: la esposa del antihéroe | Al Final de la Escapada

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